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ALMEZ DEL PASEO DEL PRADO

Celtis australis

En una de las zonas más monumentales de la ciudad, en el Paseo del Prado, se encuentra éste almez junto alguno de los cedros más hermosos de Madrid, compartiendo espacio con magnolios y secuoyas.

Belleza junto a belleza. Al lado del Museo del Prado, en la puerta de Murillo. Cerca, muy cerca del Jardín Botánico, auténtico museo botánico de la ciudad. Cada vez que entro al museo (a cualquiera de los dos), y me gusta hacerlo por esta puerta, rindo antes pleitesía al almez.

Su nombre popular procede de los árabes “al-mais”, la nominación específica australis se la puso Linneo por ser una especie del área meridional de Europa. Madrid es su zona límite, las heladas muy intensas y tardías pueden producir heridas en su tronco, en la orientación sur o norte. Es un árbol ideal para adornar calles, parques y jardines, con la ventaja de que al poseer unas raíces muy profundas, permite crecer bajo su copa todo tipo de arbustos. Su frutos son especialmente atractivos para las aves que en suelen ocupar completamente su copa en época de abundancia.

NUEVA NOTICIA:

 

El almez del Museo del Prado es intervenido in extremis para intentar salvarlo.

Mié, 09/09/2009 – 12:49 – Diego Valor

 

César-Javier Palacios – Diego Delgado Valor | MADRID En una de las zonas más monumentales de la ciudad, en el Paseo del Prado, se encuentra este almez junto a alguno de los cedros más hermosos de Madrid, compartiendo espacio con magnolios y secuoyas.

Los actuales jardines que rodean el museo y el monumento a Murillo que da nombre a la Plaza que se forma entre el Museo y el Jardín Botánico datan de 1871 y debió ser en esa fecha cuando se plantara el majestuoso almez Celtis Australis– que hace de charnela entre el paseo y la plaza.
Este ejemplar, catalogado como árbol monumental de Madrid, tiene una altura de 25 metros con un diámetro de copa, asimismo, de 25 metros y un perímetro en su tronco de casi 4 metros.

Este delicado almez ha sido atendido con cuidados intensivos para evitar que se parta por la mitad. No sabemos si el Dios Marte de Velázquez está satisfecho con la intervención, pero parece que, de momento, el almez podrá descansar como él.

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