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Los plátanos de sombra son una de las especies más habituales en los parques y aceras de nuestra ciudad. Su rápido crecimiento y su adaptación al medio urbano lo han hecho rentable a lo hora de conseguir color y sombra (otro tema es su papel como desencadenador de alergias).

Existen en nuestra comunidad plátanos impresionantes como los de Aranjuez o del Retiro. Incluso hay algunos protegidos al haber sido declarados árboles singulares por la Comunidad de Madrid.

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Pero también hay otros. Otros más cercanos, al lado de tu casa, en los que puedes advertir que se encuentran pasando un mal momento.

Curiosamente, unos días antes había leído en el libro de Peter Wohlleben (Ediciones Obelisco, 2016) una explicación a este fenómeno, referido a los robles, pero que encaja perfectamente con el plátano de la foto:

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“Cuando camino por mi distrito, con frecuencia veo robles enfermos, y en ocasiones sufren mucho. Un signo indiscutible son los chupones del tronco, pequeñas ramitas que nacen a1rededor del tronco y que con frecuencia rápidamente se secan. Son testimonio de que el árbol se encuentra en una lucha prolongada contra la muerte y que ha entrado en un estado de pánico. Este intento de crecer tan por debajo de las hojas no tiene mucho sentido, ya que el roble es un árbol que necesita luz para poder llevar a cabo la fotosíntesis. En la penumbra del nivel más bajo no puede prosperar, por lo que los brotes superfluos son eliminados rápidamente. Un árbol serio nunca intentaría gastar la energía en este tipo de ramas, sino que se extiende por arriba, en la copa, por lo memos si le dejan tranquilo. Pero en los bosques centroeuropeos, los robles lo tienen difícil porque allí es el hogar de las hayas…

 … La producción de azúcar desciende drásticamente, se agotan las reservas y poco a poco el árbol muere de hambre. Este nota que no puede seguir resistiéndose a la fuerte competencia, que nunca más podrá crear de nuevo brotes altos y suficientemente largos para sobrepasar la altura del haya. En su urgencia, incluso quizás en un ataque de pánico, hace algo que va contra toda regla: crea nuevas ramas y hojas en la parte más baja del tronco. Estas hojas son especialmente grandes y tiernas y son capaces de salir adelante con menos luz que las de la copa. No obstante, el 3 por 100 no es suficiente; un roble no es un haya. Consecuentemente estos brotes sucumben y la valiosa energía que todavía quedaba es consumida. En este estadio de hambruna el roble todavía puede resistir algunos decenios, pero llega un momento en que se rinde.”

Sera interesante hacer un seguimiento y ver si, al menos en esto, el plátano es más fuerte que el roble.

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5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente

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