Las primeras noticias que tenemos de la Quinta del berro se remontan a la primera mitad del siglo XVII, en que D. Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frías, adquiere diversas tierras para ir formando una posesión llamada Quinta de Miraflores que estaba compuesta de una casa, huerta, jardines, palomar, viña, frutales, estanques y cuatro fuentes. En 1630 el Condestable de castilla traspasa la posesión al rey Felipe IV que aloja y hace donación de la Quinta a los monjes castellanos del Monasterio de Montserrat.

El lugar de la Quinta era abundante en aguas destacando la llamada Fuente del Berro que será la que posteriormente le dé nombre. La fuente, elogiada por la calidad de sus aguas, servía para el riego de los cultivos de la finca, era fuente pública y ha suministrado agua a SS. MM., desde entonces hasta bien entrado el siglo XX.

La siguiente propietaria (1703) fue Doña María Rimiño Vázquez de Coronado que mejora la posesión con obras hidráulicas y movimiento de tierras para el uso de la posesión como huertas. En 1800 fue adquirida por D. Martín Estenoz, que comienza a realizar la tapia de la finca, este limite será definitivo, perdurando a lo largo del tiempo. Entretanto, la fuente seguía siendo objeto de mantenimiento y propiedad del Real Patrimonio.

El agua de la Fuente del Berro, considerada como la de mejor calidad de Madrid, comienza a ser disputada y la Quinta fue adquirida por distintos propietarios hasta principios del siglo XX, aunque es objeto de una transformación radical en los últimos años del siglo XIX. La denominación de la posesión en esa época es significativa: “Campos Elíseos”, término evocador de la mitología clásica directamente relacionado con los significados del jardín paisajista que comienza a realizarse.

En los años 20 y 30, la Quinta del Berro pertenecía a un matrimonio holandés, los Van Essghen. Son momentos de esplendor para la posesión, que se encuentra bien mantenida y que con frecuencia es escenario de fiestas de sociedad, consolidándose su estilo paisajista.

La Quinta de la Fuente del Berro fue declarada Jardín Artístico por decreto de 31 de julio de 1941 y en 1948 la adquirió el ayuntamiento por un importe de 6.700.000 pesetas. Su superficie en esos momentos era de 79.000 m2. Se comenzó entonces el acondicionado del jardín y la restauración del palacete para albergar en él el Instituto y Museo Municipal, en la actualidad Centro Cultural. Se vio afectada por el trazado de la M-30 en la década de los 70 reduciendo su superficie a las actuales 7,4 ha.

Este jardín constituye un claro ejemplo de estilo paisajista extendido a lo largo de diversos desniveles y compuesto a bases de paseos curvos, rías, palomares… En él podemos encontrar numerosos ejemplares de árboles dignos de admirar, tanto por su origen como por su antigüedad.

Del cartel del parque

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