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Plátano de sombra (Plátanus x hybrida Brotero

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El rey de los plátanos en el jardín del Príncipe y junto a la calle de la Reina. Mucha realeza para una neblinosa mañana de San Sebastián, pero merece la pena.

El que quiera ver el árbol, que se acerque a Aranjuez y podrá encontrarlo cerca de la Plaza Redonda. No tiene pérdida. Y cerca de él, el Plátano Mellizo y el de la Trinidad. Todos ellos impresionantes. Pero el Padre, de más de 230 años es “el árbol”.

El Jardín del Príncipe de Aranjuez no es el lugar más adecuado para distinguir un árbol entre los demás. Como tampoco parece muy acertado el nombre de jardín, que recuerda más bien a los de los adosados. Es un auténtico monumento a la naturaleza. Fue hacia 1772 siendo príncipe Carlos IV cuando empezó a formarse, siguiendo sus instrucciones, este jardín, trazado en parte por Juan de Villanueva y en parte por Pablo Boutelou, que fue el responsable de la plantación de los árboles ahora dos veces centenarios.

Entre todos, destaca la abundancia de plátanos marcando de forma indeleble los paseos, caminos y calles, tanto del interior del jardín como de los alrededores. Acostumbrados a contemplarlos en nuestros parques (de reciente diseño), los plátanos de Aranjuez son impresionantes.

El plátano es uno de los árboles que con mayor frecuencia encontramos en nuestras ciudades. Seguramente es uno de los seres arbóreos más difundidos entre nosotros; curiosamente no aparece espontáneo en la Naturaleza, sino que es el resultado de un cruce entre dos especies muy alejadas geográficamente.

El nombre vulgar de plátano procede del nombre genérico «Platanus», que proviene del vocablo con que le denominaban los griegos y que a su vez tiene origen en «platys» (ancho), aludiendo a la amplitud de sus hojas. Su nombre vulgar produce cierta confusión, pues es el nombre idéntico con que se conoce en España al fruto que en todas las partes del mundo se denomina «banana».

El nombre específico «hybrida» hace referencia al cruce antes indicado de una especie euroasiática (Platanus orientalis) y una especie de América del Norte (P/atanus occidentalis). En el año 1670, por no se sabe qué azares de la vida, coincidieron casualmente los dos plátanos, el oriental y el occidental, y de ahí surgió el híbrido fértil, denominándole entonces Platanus acerifolia, o sea «plátano de hojas de arce». Después los botánicos lo han bautizado con el nombre más correcto de Platanus x hybrida. Algunos botánicos propusieron denominarlo Platanus vulgaris por ser el plátano que de forma más corriente se encuentra en parques y jardines. Y por curiosidad citaremos que algunos botánicos le denominaron Platanus hispanica al creer que el híbrido tuvo su origen en España, lo que no está demostrado.

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